El astronauta zurdo
Épica doméstica del siglo XXI
5 discurso del asaetado
la noche con las alas como un arco
tensado sin júbilo ni exceso
galopa mi espalda como labio
húmedo sin asombro ni reparo
4 vestigio
escribir es una actividad exogámica de ciervos o duendes que pasean renglones en altos ventanales donde la luz invita siempre a un desmayo3 dios
el verdadero nombre de dios está escrito en la cresta de la ola que corona el pezón topológico de mi amada numen
el verdadero nombre de dios huye de la fonética fácil
el verdadero nombre de dios produce siempre un escozor y un escalofrío
el verdadero nombre de dios languidece en el pecho decimonónico de ana ozores
el verdadero nombre de dios no es un filamento de luz que va del labio en el beso al corazón percutido, transverberado como disparo
el verdadero nombre de dios, a semejanza de mi alma, huye a lomos del aire, conmovido por la sinfonía unánime del canto de los pájaros
el verdadero nombre de dios preña a las mozas con arcano confeti y piezas de scarlatti
el verdadero nombre de dios no usa alpargatas, calza salmos con los que vadea los charcos más sucios
el verdadero nombre de dios en vuelo nos visita a veces
el verdadero nombre de dios carece de morfemas de género, carece de morfemas de número
el verdadero nombre de dios lo escribió, comida por las fiebres, en una sábana sucia de convento pobre, santa teresita de jesús
2 bungalow gigoló
1Triste andamiaje de los años, travesía sin término, duro espejo que deviene, inocente, la herrumbre secreta, el insomnio tan urdido.
2
Se nos va dejando morir tan impecablemente que tardamos una vida en advertir el engaño.
3
Los años ocultan siempre la verdad. Algunos la ocultan con más oficio. Otros no se manejan en estas frivolidades y se advierte la siniestra trama en los meses bisiestos.
4
Bien está contar con un biógrafo propio, uno que constate el vértigo de haber vivido, uno que argumente la miseria y la gloria y dé crédito a los placeres depositados como memoria festiva, en su costra.
5
El rojo se astilla en un trepidar de algas que galopan por el tacto luminoso de la luz: el poema esplende, purísimo, ajeno a las turbaciones del razonar calmado.